Me acuerdo y ya hace tiempo, cuando un recreo era más que
un trofeo. Cuando ser el pequeño significabas que eras lo primero. Hacer daño era trampa , multiplicar un
lio y regalar cariño no era competitivo. El verano era más largo, mi refugio
era mamá. Nada se quedaba dentro yo sabía perdonar, siempre disfrutando
el tiempo siempre siendo de verdad.

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